Querida comunidad parroquial,
¡La paz esté con todos vosotros!
Hemos celebrado un momento especial en nuestro calendario litúrgico: la celebración de la Fiesta de Cristo Rey. Es un tiempo en el que recordamos y celebramos el señorío de Jesucristo sobre nuestras vidas y sobre todo el universo.
En un mundo lleno de ideologías y corrientes que intentan atraernos con sus promesas y demandas, es vital recordar nuestra lealtad primordial. La fiesta de Cristo Rey nos llama a reflexionar sobre dónde dirigimos nuestra lealtad y compromiso. Nos recuerda que el verdadero poder y la verdadera guía provienen de la voluntad de Dios.
En estos tiempos inciertos, es fácil dejarse llevar por las ideologías que el mundo nos ofrece: el consumismo desenfrenado, el individualismo extremo o la búsqueda desmedida de poder y reconocimiento. Sin embargo, la verdadera plenitud y paz solo se encuentran al seguir la voluntad divina, la cual nos llama al amor, la compasión y el servicio desinteresado.
Cristo, como Rey, nos muestra un camino de humildad y entrega. Nos llama a ser agentes de cambio y esperanza en un mundo que a menudo se sumerge en la oscuridad de las divisiones y el egoísmo.
Que esta celebración de Cristo Rey sea un recordatorio para todos nosotros de no ceder ante las presiones del mundo, sino de aferrarnos firmemente a los valores evangélicos que nos enseñó nuestro Señor. Que en nuestras acciones y decisiones diarias, busquemos siempre la voluntad amorosa de Dios sobre todas las cosas.
Oremos juntos para que podamos vivir como verdaderos discípulos de Cristo, guiados por su luz y amor.
Con bendiciones y gratitud,
Jesús María Silva Castignani
